• Mariel Lettier

La experiencia Hamilton - Parte 1

Actualizado: 1 de feb de 2019

Tienen que entender una cosa, venimos de un lugar donde los musicales no solo no son populares (aunque siempre hay alguien que se cope con los clásicos como Los Miserables o El Rey León), sino que, dado que nuestra lengua materna no es el inglés, es medio difícil que un musical como Hamilton gane aficionados en Uruguay.


En este artículo, queremos compartir cómo llegó Hamilton a nuestras vidas y lo frustrante que es vivir tan lejos del teatro donde ocurre la acción (o, en las palabras del Aaron Burr de Lin-Manuel Miranda, “the room where it happens” -esta es tan solo la primera de muchas referencias a Hamilton). ¡Que comience la conversión!


Cómo se enganchó Ana - Not Throwing Away Her Shot

En el 2015 estábamos planificando un viaje a Estados Unidos, no era nuestro primer viaje juntas y me había convertido en la encargada no oficial de espectáculos del dúo, lo que quiere decir que buscaba conciertos, festivales, obras o cualquier otro evento que sucediera en nuestro destino. Creo que fue por marzo que me crucé con un artículo del New York Times que me llamó la atención porque mencionaba un musical en el cual Jonathan Groff tenía un pequeño papel. A Mariel le había gustado en Glee, a mí me había gustado en Looking, por lo cual me pareció que esta obra desconocida tenía potencial. Seguí leyendo y recuerdo que le escribí “Es un musical sobre los fundadores de Estados Unidos, él hace del rey y rapean. Es bizarro, pero no puede ser más Nueva York y capaz que está bueno. ¿Querés que averigüe?” Fue muy decepcionante darnos cuenta que llegábamos a Nueva York cuando estaban en plena mudanza a Broadway y que si hubiésemos ido días antes o después lo hubiésemos visto. “Y bueno, hay otras obras para ver”. Si hubiese sabido lo que sé ahora, hubiese cambiado nuestros planes para poder verla.


Pasó el tiempo y llegamos a febrero de 2016. Estoy en Twitter leyendo que la compañía de Hamilton iba a actuar en los Grammys. Prendí la tele y me dispuse a ver a qué se debía tanto alboroto. En cuanto sonaron los primeros acordes, quedé enganchada. Quería saber más sobre este huérfano bastardo que los libros de historia habían olvidado, alguien que parecía haber vivido algo así como una tragedia Shakespeariana, pero que nunca había visto como protagonista de ninguna película o miniserie. Busqué más canciones en YouTube y apareció un video de Lin, el creador del espectáculo, en la Casa Blanca. Ahí me di cuenta de los años que había dedicado a darle vida a este musical y quedé absolutamente embobada. Después acudí a Spotify donde encontré la grabación del elenco. La escuché una vez, pero tuve que darle play una y otra vez para no perderme ni una milésima de información, cada palabra sonaba vital y cada verso tiene diversas interpretaciones durante todo el musical. Las letras tampoco se aplicaban solo a este momento histórico en particular, sino que también las podía conectar con eventos actuales. Hamilton es una historia universal, las cuestiones políticas son universales, las motivaciones de sus personajes son universales y, como feminista, tengo que decir además que los personajes femeninos están tan bien escritos para variar que resulta empoderante. Creo que otra cosa que lo hace atractivo es el momento en el cual surgió.


Comencé a seguir a Lin en Twitter y pude ver no solo cómo funciona su cabeza sino también lo duro que trabaja y él, como persona, se transformó en una aún mayor fuente de inspiración. Si puede hacer todo eso en las mismas 24 horas que tenemos todos nosotros por día, ¿cómo es que no puedo organizarme mejor y hacer más cosas? Terminé inscribiéndome a un Laboratorio de ideas para guión después de ver la entrevista de 60 Minutes en la que dice que “esas grandes ideas que tienes en tu cabeza se quedan estancadas en tu cabeza, se van contigo a menos que las liberes al mundo”, y aquí estoy ahora, finalmente soltando esas ideas al mundo gracias a Hamilton.


Cómo se enganchó Mariel - She Will Never Be Satisfied

Bueno, Ana fue la que me presentó Hamilton. Lo sé, ya están empezando a ver un patrón. Lo miramos en su casa en una versión recauchutada (no juzguen, estábamos a miles de kilómetros y las chances de poder verlo en vivo eran básicamente nulas) y terminé escuchando la banda sonora en el celular mientras miraba el video porque el audio estaba un poco desfasado y no me podía concentrar. Fue una buena decisión porque terminé cautivada. Pocos días después me fui aprendiendo las letras de memoria. Era perfecto. Era un musical, pero no un musical cualquiera. Rapeaban en una obra histórica. Era educativo. El escenario giratorio era mágico. El elenco era diverso y eso me impactó de tal forma que después me costaba mucho ver representaciones del Aaron Burr de verdad. Me enamoré de Angelica (nunca estaré satisfecha y lo sé) y, por supuesto, después del sinfín de entrevistas y tweets, de Lin Manuel Miranda (¿será demasiado tarde para que me adopte?).


Cómo terminaron en Nueva York - There’s a Million Things They Haven’t Done

A mediados de 2015 hicimos un tour de cinco semanas por Estados Unidos y volver a Nueva York no estaba en nuestros planes, pero el destino (o nuestro entusiasmo) tenía otros planes. Estábamos planificando un viaje a Cuba para pasar Año Nuevo lejos de casa (lo sabemos, otro patrón más) y tratando de convencer a una amiga que fuese con nosotros. Ella no estaba convencida con el destino y dijo que Nueva York estaba más arriba en su lista de prioridades así que llegamos a un acuerdo: una semana en Nueva York y otra en Cuba. Cómicamente, terminó no yendo. Nosotros, sin embargo, ya estábamos embaladas con ir a la Gran Manzana y ver si teníamos suerte con las entradas para Hamilton que hacía tiempo estaban agotadas. Así que en la madrugada del 25 de diciembre de 2016, nos dirigimos al aeropuerto para embarcarnos en nuestra siguiente gran aventura.

Toda la semana estaba planificada en torno a actividades que tuviesen que ver con Hamilton: visitamos todas las exposiciones (la New York Historical Society, la Biblioteca Pública) y ubicaciones (Trinity Church, la casa de Thomas Jefferson) en el mapa y logramos hasta visitar una exhibición excelente en el Lincoln Center que tenía un modelo del escenario de la producción Off-Broadway de In the Heights, el primer musical de Lin sobre la comunidad latina y el barrio donde creció. Fue como si la ciudad se hubiese preparado para recibirnos y estábamos prontas para cantar a todo pulmón sobre “the greatest city in the world” (la mejor ciudad del mundo).


Este viernes les contamos si logramos ver la obra. ¡No se lo pierdan!

24 vistas

© 2019 Runaways.uy All rights reserved. Todos los derechos reservados.

  • b-facebook
  • Twitter Round
  • Instagram Black Round