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Qué se necesita para ir a la Comic-Con de San Diego

Cómo terminamos en la Comic-Con

Con Ana ya habíamos hablado de nuestro sueño de ir a la Comic-Con de San Diego algún día. Estar cerca de toda esa gente que admiramos, los paneles, Nerd HQ, ser de los primeros en ver los trailers nuevos y, directamente, estar en medio del paraíso de los nerds y compartir la experiencia con gente igual que nosotras. Después de mi primera gran aventura por Europa, volví a Montevideo por un par de meses y reboté para retornar a Escocia a hacer un Máster. En algún momento de ese año retomamos la conversación de la Comic-Con y un día le dije a Ana: “En el 2015 vamos a la Comic-Con”. Ir en 2014 no era posible porque tenía que entregar mi tesis en agosto (y ni hablar de juntar plata), pero el año siguiente, ¿por qué no? Ana me miró como diciendo “Dale, seguí soñando”; es una mirada a la que ya me he acostumbrado. Pero yo sabía que íbamos a ir. Volví a Uruguay a mediados de 2014, sin un peso y sin trabajo ni idea de para dónde arrancar, pero eso no me desalentó en lo más mínimo (a esta altura ya acuñamos la frase “nivel de determinación Comic-Con”). Repunté rápidamente y trabajé como loca como profesora de inglés a tiempo completo y traduciendo en mis horas extra, que fue lo que realmente hacía la diferencia.


A pesar de su escepticismo, el primer mail que tengo de Ana sobre la SDCC es de junio de 2014, antes de que yo volviera, y se registró en el sitio web incluso antes, en febrero. Claro que no compramos nuestros pasajes hasta marzo de 2015, pero cuando me pongo una meta, digamos que logro que las cosas se den y generalmente arrastro a Ana conmigo.


Cómo planeamos el viaje con la convención en mente

Bueno, teníamos nuestro destino principal, pero no podíamos quedarnos ahí, ¿no? A la tierra que fueres… Así que planificamos un tour de cinco semanas por Estados Unidos y San Diego sería el último tramo. Salimos el 11 de junio y regresamos el 14 de julio. Fuimos a Nueva York, Boston, Washington, Delaware, Chicago, Las Vegas, San Francisco, Los Ángeles y San Diego. Y yo hasta logré mechar visitas a Iowa City y Salt Lake para visitar a unas amigas.

Cómo conseguimos entradas

Sabíamos que conseguir entradas para la Comic-Con iba a ser complicado así que empezamos a buscar alternativas. Ya habíamos trabajado como voluntarias para el Festival Internacional de Cine del Uruguay y el Festival Internacional de Cine de Dublín (y en los siguientes años Ana siguió haciendo tour de festivales de cine por el mundo) y la pasamos muy bien. Ya no había más que pensar. Nos registramos en el sitio web de la SDCC y conseguimos el member ID para recibir los mails en cuanto terminara la Comic-Con de 2014. En febrero, nos inscribimos en la lista de voluntarios y esperamos que nos avisaran cuándo abrían los cupos. Al igual que con las entradas, hay que iniciar sesión en la página ese día y cruzar los dedos (los lugares son limitados y por orden de llegada y los voluntarios del año anterior tiene prioridad). Así que por supuesto que ese día estábamos extremadamente nerviosas y terminamos felizmente sorprendidas con lo fácil y rápido que entramos y nos anotamos. El año anterior en 3 minutos se llenaron todos los cupos y en 2015 por milagro fueron 17. Ana dice que a veces tenemos suerte, yo digo que mis poderes premonitorios son de primera. Teníamos entradas, así de fácil. Decidimos ni intentar con las entradas posta y ahorrarnos la plata y el estrés. Sabíamos que ser voluntarias significaba perderse algunas cosas, pero los turnos eran de tres horas nada más e igualmente valía la pena.


Nuestras expectativas y la realidad

No nos dará para un libro sobre nuestra experiencia, pero sacamos una serie de artículos seguro. Así que hoy les dejo solamente algunos momentos destacados:


Cerca de cada evento a cualquier hora pasaba esto

1. Las filas: Sí, había filas extremadamente largas. Sí, nos perdimos eventos por esperar en la fila. Hasta pasamos la noche en una. Y sí, les aseguro que valieron la pena. Cada minuto que pasamos ahí por…


2. Los paneles: Los eventos principales son en el Hall H, donde pasamos la mayoría de la convención. Tiene una capacidad de hasta 6500 personas para que se hagan una idea.


Hubo un panel con Joss Whedon (para el que hicimos la fila durante la noche). Y Nathan Fillion y Alan Tudyk promocionaban Con Man. Tuvimos una experiencia 360º con los trailers de los estrenos más esperados del momento: Supergirl, Heroes Reborn, Blindspot, Suicide Squad y Batman vs. Superman. Ahora tal vez no parezcan importantes, pero en su momento eran una BOMBA. No se trataba de si la serie o la película eran buenas, es estar ahí y ver a los artistas en vivo y en directo, escuchar sus historias, ser parte de un chiste interno del que sino no te enterarías.

También estuvo Doctor Who con Peter Capaldi. Escuchamos los acentos maravillosos de James McAvoy y Daniel Radcliffe mientras promocionaban Frankenstein. Y a Matt Smith promocionando Orgullo y Prejuicio y Zombies. Tom Hiddleston, Guillermo del Toro, Henry Cavill, Armie Hammer, Hugh Jackman. ¿Qué más se necesita? Era el paraíso.

Pero el mejor momento fue cuando todos los que estábamos en el Hall H le cantamos Stand by Me a Wil Wheaton, lo que terminó con una propuesta de matrimonio sorpresa y Wil llorando. No sé ni cómo describirlo. Miles de extraños cantando al unísono (en algo que no era un concierto), siendo parte de lo que generalmente es un momento privado.


3. Extras: Había decenas de cosas para ver y hacer en los alrededores del centro de convenciones. Un batimóvil, el auto de los Cazafantasmas, helados de Scream Queens, la experiencia de The Walking Dead y muchos otros. Dentro del centro había puestos vendiendo todo tipo de productos espectaculares y regalando cosas. Nos perdimos la mayoría de los regalos, pero tenemos una gran montaña de posters. Si los regalos son lo que les llama la atención, sugerimos seguir el Twitter oficial o algún blog de expertos para mantenerse al día cuando los anuncian, aunque también tienen que aceptar que se van a perder alguna cosa. No se puede estar en 20 lugares al mismo tiempo. Maldición.

Lamentablemente no conseguimos entradas para los autógrafos y las de los eventos de Nerd HQ se agotaron muy rápido y tampoco conseguimos ir a ninguno de esos. Estábamos en un ómnibus cuando se pusieron a la venta y la conexión a internet no era muy buena. Sí fuimos a la fiesta de cierre por un rato, pero no había mucho movimiento y terminamos yéndonos temprano. No nos juzguen, el nivel de cansancio es inimaginable.

Sin embargo, tuvimos la gran suerte de ir a una grabación del show de Conan. A esta altura se sabe que no nos importa despertarnos híper temprano para conseguir algo y nos terminamos saliendo con la nuestra. El teatro era espectacular y fue una experiencia muy divertida, tanto cuando estaban grabando como cuando no. Los invitados incluían actores de Game of Thrones y The Walking Dead y nos llevamos un Funko Pop de Conan de regalo. Y Conan, además de ser pelirrojo, es genial frente y detrás de la cámara; hasta salió a saludar y nos firmó los Funko.


Se nota algo de la terrible remera que ganamos con sangre, sudor y lágrimas

4. Experiencia como voluntarias: Nos perdimos el panel de X-Men por un turno, pero más allá de eso, fue increíble. Conocimos gente genial, estábamos ocupadas haciendo cosas útiles y nos dieron la mejor remera de superhéroes que tengo hasta el día de hoy. Hay algo muy gratificante en ser voluntario y hace que la experiencia sea aún más memorable. O sea, ¿dónde más les van a ofrecer una porción de pizza los de la fila que vigilan o van a trabajar con Spider-Man?


5. Alojamiento: ¿Se acuerdan que mencioné que fuimos voluntarias en el Festival de Cine de Dublín? Bueno, ahí conocimos a Caroline, Allan y Lisa y como lo quiso el destino, también iban a la Comic-Con ese año. Así que decidimos alquilar una casa de Airbnb juntos. La casa era espectacular y los dueños eran amorosos. Fueron tan generosos que nos llevaron a varios lugares y nos dieron sus entradas gratis para el zoológico de San Diego. El único lado negativo fue la subida que nos tocaba cada vez que volvíamos a la casa y después de un día trabajando, recorriendo y esperando en las filas era bastante desafiante y agotadora.


¿Con qué nos quedamos?

Si les parece que no tienen razones para viajar, es cuestión de encontrarlas. Si no pueden encontrar una buena razón para salir de su zona de confort y darse de lleno contra el mundo, vayan un poco más profundo. Pregúntense cuándo va a ser el momento apropiado para hacerlo. ¿Qué los detiene? ¿Encontraron a su compañero de viaje ideal? ¿Lo podrían hacer solos? ¿Considerarían ser voluntarios? Tírense al agua. Póngase un objetivo y se van a dar cuenta que no es tan imposible como parece. No tenía un peso en el bolsillo y, a riesgo de sonar aún más cliché, soñar no cuesta nada. Encontré a alguien tan loca como yo para acompañarme y, una vez que te decidís, las cosas simplemente se dan.


Si quieren saber algo más sobre nuestra experiencia como voluntarias, sobre la Comic-Con o el resto de nuestro viaje por Estados Unidos, ¡escríbannos!

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