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Trotamundas

Actualizado: 23 de dic de 2018



Sobre Ana


Ana es traductora de inglés-español, nació en Maldonado, Uruguay, pero se mudó a Montevideo, la capital, a los 18 años y nunca dio marcha atrás. Mira demasiada televisión, si es que una realmente puede mirar demasiada televisión. Digamos que solía hacer maratones de series en la década de los 90 antes de que se usara el término con esa acepción. Se considera cinéfila y sueña con tener acalorados debates sobre la historia del cine con Martin Scorsese, Wes Anderson, Richard Linklater y Xavier Dolan mientras toman varias tazas de café. También disfruta ir a conciertos y viajar ha sido desde siempre su principal fuente de felicidad inmediata.


Antes de que pudiera comprar pasajes de avión para viajar alrededor del mundo, solía gastar la poca plata que le daba su madre como recompensa por ayudarla con las tareas del hogar en el videoclub. La primera película que hizo que se enamorara del cine fue E.T., el extraterrestre de Steven Spielberg. Sabía dónde estaba el video y era el que elegía cada vez que su padre la llevaba al club. “-¿No quieres ver otra cosa? -No”. Sabía lo que le gustaba y lo que quería. Era una niña decidida. Se acuerda que quería conocer a este ser de otro planeta y quizás acompañarlo en su viaje a casa a través de la galaxia. Prefería a Pippi Calzaslargas, Heidi y Jo March (aunque se identificaba con Beth) antes que a las princesas de Disney.


Se considera una persona introvertida y, como tal, cuando era chica encontraba formas de entretenerse sola. Leía mucho, se metía debajo de las sábanas con una linterna para poder leer cuando su hermana ya estaba durmiendo. Le gustaba reescribir canciones y hacerlas propias y, un verano, agarró la máquina de escribir de sus padres y empezó a escribir poemas y cuentos cortos que después compartía con la familia. Cuando su tía le preguntó qué quería ser cuando fuera grande, exclamó con orgullo que sería escritora. Imposible imaginar que la respuesta la atormentaría por tantos años y después pensaría en este día como el momento en que le robaron la inocencia. “Te vas a morir de hambre”.


Nos adelantamos 18 años en el futuro y esta niña tiene ahora 25 años, cuenta con su primer ingreso fijo y se pasa los días soñando despierta con Europa. Estudió inglés durante años, se convirtió en traductora y casi tiene el título de licenciada en Relaciones Internacionales, no obstante, nunca viajó más allá de las fronteras de los países hermanos. Siguiendo los pasos de su hermana mayor, declara su independencia económica y, haciendo caso omiso al consejo paterno, decide ir a España, Inglaterra, Francia y Bélgica, sola. Antes de siquiera reservar el pasaje aéreo, consigue entradas para un festival de música, bah, dos. Fue el principio del fin.


Esa niña decidida todavía habita en alguna parte de su ser y no acepta un no como respuesta. Lo considera un desafío. ¿Así que le dices que no puede? Su misión en la vida va a ser probar que estás equivocado. Espera y verás.



Sobre Mariel


Mariel nació en Montevideo, Uruguay, en febrero de 1988, el mismo día que Dakota Fanning, pero a pesar de su intento de llegar a la fama no le llega ni a los talones como actriz. Su primer recuerdo en el cine es Anastasia y la primera novela de fantasía que quedó grabada en su cerebro es La historia sin fin. Nunca va a perdonar que Bastian no cumpliera con sus expectativas en la película.


Aunque en un principio odiaba el inglés en secundaria, de a poco se enamoró del idioma gracias a las decenas de series que empezó a mirar cuando finalmente, a los 14, tuvo cable en su casa. Lograba seguirle el hilo a Lorelai en Gilmore Girls y se enamoró de los libros de Harry Potter (y ni les cuento lo feliz que se puso cuando encontró El cáliz de fuego en inglés por 100 pesos uruguayos). No le llevó mucho tiempo hipotetizar que la cigüeña la había dejado en el lugar equivocado y comenzar a planificar su viaje a su verdadero hogar, el Reino Unido.


Aunque adoraba las matemáticas y la química, por un golpe del destino terminó convirtiéndose en Traductora Pública. Las traducciones legales le daban un poco de sueño, pero fue su trabajo traduciendo patentes (y que su madre prefería no sufrir de nido vacío) lo que le permitió ahorrar el dinero suficiente para su primer gran viaje. Después de casi una década de planificar su súper aventura con varios individuos que no serán nombrados, finalmente decidió tirar la toalla e irse sola. Sin embargo, terminó acompañada la mitad de los seis meses que pasó paseando por Europa y felizmente descubrió que su alma gemela viajera, Ana, estaba ahí nomás (lo que no quitó que hubiese tenido algunos intentos fallidos).


Por supuesto que este viaje no fue suficiente. Hizo un Máster en Traducción Literaria (su verdadera vocación) en Edimburgo, la capital de Escocia, país de unicornios y cuentos de hadas, y siguió planificando viajes con Ana. Mariel quiere compartir sus experiencias para no solo entretener, sino motivar a otros a ver el mundo por ellos mismos y proporcionarles consejos y datos interesantes. También le encanta Doctor Who y está determinada a traducir una novela de fantasía en el futuro más o menos cercano (J.K., me podés llamar cuando quieras).


¿Cómo se conocieron?


Ana y Mariel se conocieron a fines de 2011 cuando trabajaban para el mismo estudio de abogados traduciendo patentes químicas. Ser las únicas solteras del equipo de traducción les jugó a su favor ya que pronto se hicieron amigas y compartieron sus planes para escapar de la prisión patentística. Ana se iría a enseñar español a Francia y Mariel iba a viajar por Europa. Se encontrarían durante los varios recesos que otorga la enseñanza francesa y vivirían un sinfín de aventuras juntas. Un festival de cine en Dublín, Irlanda, un vistazo al lado más oscuro y bizarro de los países nórdicos, bailar La vida es un carnaval de Celia Cruz en lo que parecía ser un callejón sombrío de Praga, y muchas más. Pronto se dieron cuenta que lo mejor era seguir juntas y desde entonces se pasan planificando viajes.


¿Por qué viajamos?


Ana:

Creo que una de las razones por las que me gusta tanto el cine es porque era una forma segura de viajar a lugares lejanos antes de que me atreviera a soñar con algo así. Al principio, quería visitar todos esos lugares sobre los que había leído, pero tenía miedo de que no estuviera a la altura de mis expectativas. A fin de cuentas, viajar no iba a solucionar todos los problemas que dejaba atrás. En realidad, existía la posibilidad de que tuviera que lidiar con más dolores de cabeza y que le diera la razón a todos los que dudaban de mí, en especial cuando decía que iba a viajar sola. Por pura fuerza de voluntad, fui capaz de decirle adiós a mi yo introvertido y convertirme en una persona independiente y segura de sí misma. Todo porque tenía que demostrar que yo podía y, para lograrlo, no me quedaba otra más que escapar y enfrentarme a lo desconocido.


Mariel:

Al principio era cuestión de llegar al país donde nació el idioma inglés, pero terminó convirtiéndose en mucho más. Viajar te abre la cabeza y te da un mundo de posibilidades. Es aprender sin juzgar, ver un mundo de maravillas, conocer personas y culturas y hacer posible lo imposible. La primera vez tuvo mucho que ver con hacer las cosas por mí misma. No esperar por otro para hacer mis sueños realidad porque eso es lo único que nunca deberías hacer, dejar que nada ni nadie se interponga entre vos y lo que querés. Y considerar hacerlo daba un poco de miedo, pero más que nada pensé que me iba a sentir sola sin tener nadie con quién compartir la experiencia.


Ambas:

Sin embargo, viajar sola la primera vez fue una experiencia que nos cambió la vida de mil formas más de las que podíamos llegar a imaginar. Aprendimos a planificar un viaje de cero, cómo viajar con poca plata y cómo administrarnos bien. Conocimos gente que no habríamos conocido en otras circunstancias, gente de otras culturas con historias de vida completamente diferentes a las nuestras. Nos las arreglamos para salir airosas de situaciones complicadas sin pedirle ayuda a nadie y fuimos lo suficientemente inteligentes como para pedir indicaciones cuando lo necesitábamos. Así que cada vez que elegimos un destino, no solo estamos decidiendo dónde pasar nuestras vacaciones, dónde descansar. También estamos eligiendo experiencias nuevas para ponernos a prueba, para aprender más sobre nosotras mismas y para valorar nuestro crecimiento personal allí donde nos sentimos más potenciadas.


Sobre el blog


La idea de este blog nació cuando la necesidad de escapar de nuestras vidas diarias, las rutinas y sus dramas se hizo demasiado insoportable como para ignorarla por completo. Desde que volvimos de nuestra primera aventura juntas hablamos de compartir nuestras experiencias con otras personas y escribir todo para no olvidarnos de los mejores recuerdos que hicimos en el camino. Esperamos poder orientarlos y darles información útil, además de anécdotas graciosas, en especial si están por embarcarse en una aventura similar, ya sea con amigos, su pareja o solos.

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